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Mostrando las entradas de febrero, 2018

Antología de cuentos musicales: 1. Nepomuk

Hay poco que decir sobre la música que no se haya dicho ya; en esta ocasión prefiero trascribir letra por letra cuentos cuyo eje central es la música; los sonidos ficcionan y logran una dimensión emocional distinta. Estos cuentos (sin connotaciones PaulSimonicas) son la música del silencio.

Encontré Nepomuk en el libro Materia de sombras de Enrique López Aguilar; de él sólo tengo noticia por lo que dice en su Nota autobiográfica en vísperas de los 25 años: Melómano nacido en la Ciudad de México en 1955, estudió Letras.

Intitulado #0

Un cuento sin título que escribí hace algún tiempo; una ilusión paranoica sobre la voz; las voces. Busqué suprimir cualquier rastro de genero, entonces es factible suponer cualquier cosa sobre quien narra. Léase Calmement, mot pour mot même que l'eau. Tu voz es un eco, no te pertenece
Jorge Cuesta
Te cambiamos algunos gestos en la memoria para que al recordarte no nos  avergonzara tanto verte triste todo el tiempo. También, hablamos de cosas que nunca hiciste y otras que jamás dijiste, todo para hacernos pensar que no eras como eras. Qué estéril fue todo aquello, porque te empeñaste en lucir triste a pesar de que te pensamos con una sonrisa discreta y la esencia de quien eras y lo que pensabas fue más sólido que cualquier intento de deformar tu recuerdo.  Como fue imposible cambiarte y aun más olvidarte, mejor fue no recordarte. Más fácil fue tomar tus cosas y prenderles fuego en el patio. También prohibirles a los niños hablar de ti. Echamos todas las fotografías donde aparecías …

Otra identidad

A continuación, para entretenimiento de propios y extraños; una fantasía autoduplicada. Casi a la manera de Cordelias; ilusión de Adela. Con ustedes en 5/4, el alter ego de un cuento. LéaseAndante trés expressif.
"Les miroirs feraient bien de réfléchir un peu plus avant de renvoyer les images." J. Cocteau. Milena, 10 años y 8.750 kilómetros de distancia desfiguran tu imagen en mi memoria, lloro Milena, y duermo intranquilo, duermo sin capacidad para soñar. Te escribo falto de convicción pero con mucho afán, afán de que sepas qué fue de mi estos cientos de días. ¿En qué momento un minuto se convirtió en una década?  Quizá no recuerdes que mi egestad me arrojó a París, oh le véritable enfer, c'est la pauvreté. El músico parece estar condenado a la miseria, a breves placeres perseguidos por la escasez. Los detalles de cómo llegué a Francia son nimios, lo importante es que vine a esta tierra a encontrarme con mi desgracia. Tout commence à Paris, en sus calles bohemias. Es…