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En la deseada piel

Tengo una idea que he ido desarrollando en una novela, y —¿Qué podría decir sobre eso?, no se me quita la necedad de escribir una novela...— este cuento es un satélite que órbita alrededor de aquello. Lo he escrito varias veces, sólo hasta ahora me siento satisfecho con el resultado. Sin más preámbulo: léase tranquillement, comme s'il était sur le point de rêver.

                   They got a skin and they put in me

Amor que estás en mis pensamientos más íntimos y que mi respiración es una plegaria por tu vida. Alma adorada, ceñida por los flexibles músculos y la morena piel. Persigo tu mirada de gorrión que da parpadeos a saltitos por la bóveda celeste, como recogiendo luz, casi las estrellas; esas que mañana van a brillar en tus ojos cuando yo sea lo primero que mires al amanecer. Dulces labios tuyos que se funden con los míos, casi como buscando que mi alma pasé a ti y viceversa... Soñar con la utopía de vivir en ti, no sólo de ti y para ti.

Ayer el otoño defolío mis pensamientos, dejando sólo la médula de las cosas que importan. En todo estás tú. Y ahora, mientras duermes y digo estas palabras como a cuentagotas en tu oído, casi buscando llenarte con mi ternura; te acaricio. No despiertes aún, voy a conservarte así en mi memoria. La última vez que te mire desde mis ojos. Estamos tan cerca que parecería imposible ser más uno de lo que ya somos.

Mis dedos pasean tu rostro acostumbrándose a lo extraño que será después palpar en la oscuridad estas mismas mejillas. La fantasía se apodera de mí, yo ser de ti hasta ser tú. No despiertes aún, permanece así hasta pasar, apenas un poco, el alba.

Escucho tu respiración, cuán libre te has de sentir al llenar de aire tus pulmones; ¿Será que podré sentir lo mismo cuando te tenga?... Entre sueños ya has de oír los suaves pasos del par de hombres caminando con pereza hacia aquí. ¿Soñaras que son casi como gotas de lluvia en caída y suspensión regular?

Una leve contracción oscurece tu rostro mientras te colocan en posición. La aguja de una inyección deja una mínima gota de rubí sangre al salir de tu cuello. Estás diez pasos más haya del sueño, en un sopor que colinda con la muerte. Pero no temas, te tengo bien sujeto, casi con un hilo de Ariadna; listo para hacerte salir del laberinto.

Ahora la aguja me va a dejar como a ti, flotando en la oscuridad de un sueño artificial; en un estado más allá del dolor y las sensaciones. Cuando despertemos verás que nuestra unión ha sido tal que serás tan yo como tú mismo. Estos hombres me están ayudando a ser tú, pasar mi alma y mi mente a tu cuerpo. Voy a vestirme con tu piel y tú con la mía. Al despertar sentirás en ti mismo mi ser abrazando al tuyo y yo dentro ti... Me duermo, corazón... Pero ten fe, soy tan de ti que seré tú.

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