domingo, 28 de junio de 2020

Bitácora de lecturas & anotaciones bagatélicas

Notas de 2016

* Fui a Donceles hace unos días, compré muchos libros. He acumulado cerca de 200 volúmenes y simplemente no he podido concluir ninguna lectura de un tiempo acá.
* Abandoné, a las 50 páginas, El libro vacío; tengo pendiente los de Introducción a la música y El manual del pianista. De repente leo poesía: Pellicer y Pound; también cuentos de  Valadés y Benedetti. Lo único con cierta continuidad es la novela de Crimen sin faltas de ortografía, de Malú. Se me hacen particulares en sus notas a pie de página, si me lo preguntan: inútiles, pero muy cómicas.
* Leí los primeros años de el tomo uno de los Diarios de Max Aub. Necesito aprender francés. La anotación del 11 de febrero de 1941 es una bella reflexión. El 2 de febrero dice: “El talento es cierta capacidad de encadenamiento de la memoria y el genio cierta capacidad de la imaginación.” Estoy muy de acuerdo.
* Anoto como refuerzo de la memoria. Debo recordar esto del Manual de Riemann: “Ayudados por la costumbre y por el peculiar estilo sintético de nuestra audición, la mayoría de los que oyen tocar el piano no llegan a darse cuenta claramente de que el canto del piano no da un trazo unido sino más bien una línea punteada.” ¡La inconstancia discreta del piano!

Francesca

Entraste de la noche [¡La noche como un lugar y no un fenómeno del tiempo!]
Y había flores en tus manos
Ahora vendrás de un gentío confuso
Y un tumulto de palabras

Yo que te he visto entre cosas primarias
Me enojé cuando pronunciaron tu nombre
En lugares comunes

Desearía que olas frías anegaran mi mente
Y que el mundo volara como una hoja seca
O como un cardo despojado de semillas
Para encontrarte de nuevo
Sola.
Ezra Pound
Luego leí el canto II... Qué abrumador despliegue de cultura, intertextualidad y referencias.

Al dejar un alma

Agua crepuscular, agua sedienta.
Se te van como sílabas los pájaros tardíos
Meciéndose en los álamos el viento te descuenta
La dicha de tus ojos bebiéndose los míos

Alié mi pensamiento a tus goces sombríos
Y gusté la dulzura de tus palabras lentas
Tú alargaste crepúsculos en mis manos sedientas;
Yo devoré el pan de tus trágicos estíos

Mis manos quedarán húmedas de tu seno
De mis obstinaciones te quedará el veneno
—Flotante flor de angustia que bautizó el destino

De nuestros dos dolencias ha de brotar un día
El agua luminosa que dé un azul divino
Al fondo de cipreses de tu alma y de la mía
Carlos Pellicer

* Luego Pellicer dedica una “elegía a nadie.” Me encanta la dedicatoria. Dedicar a nadie es dedicar a nada. Se puede prescindir de la dedicatoria, pero le quita el encanto. A nadie. Y mientras uno lee, piensa: La dedicatoria jamás llegó a cumplir su cometido. Al leer, leo para mí, al dejar de leer o al terminar de leer el poema vuelve a quién le pertenece: A nadie.

* Algo sobre el atleta del piano. Riemann repasa algunas de las características que debe poseer un ser humano para destacar en el piano. Desarrollar un conjunto de habilidades que lleven al virtuosismo. Concluye en que la justa medida de talento y disciplina en un pianista lo convierten en un atleta del piano. Estrictamente hablando, la palabra atleta remite a otra idea, una que dista de lo que se puede comprender por artista, y se aproxima más al hombre deportista. Me parece peculiar el oxímoron, pero es, pensándolo detenidamente, correcto concebir un atleta pianístico.

* Por el poema “la primavera” de Pellicer, me interesé por saber quién fue Salomón de la Selva. Leo que era un poeta nicaragüense. Me gustó este poema y hallé otro breve de su amigo Azarías H. Pallais:

La bala

La bala que me hiera 
Será bala con alma 
El alma de esa bala
Será como sería
La canción de una rosa
Si las flores cantarán
O el olor de un topacio
Si las piedras olieran
O la piel de una música
Si nos fuese posible
Tocar las canciones
Desnudas con las manos
Si me hiere el cerebro
Me dirá: yo buscaba
Sondear tu pensamiento
Y si me hiere el pecho
Me dirá: ¡Yo quería decirte
Que te quiero!

Salomón de la Selva

Tan fugaces van las horas
Desde la cuna al sepulcro,
Me río cuando dicen,
Que vivimos!

Azarías H. Pallais

* El Crimen en sin faltas de ortografía, Malú referencía La cobarde de Irme Sarkadi, para mi sorpresa, el autor existe. Habrá que buscar el libro.

* Acabé el primer libro del año. Seguiré con Narraciones inverosímiles de Pedro Antonio de Alarcón. Ya comencé el primer cuento, menciona a José de Espronceda, dice: “la idea de la muerte ofrecióse entonces a su imaginación, no entre las sombras del miedo y las convulsiones de la agonía, sino afable, bella y luminosa, como la describe Espronceda.” También buscaré algo de José.
* Nos pertenecemos negativamente, aunque nada nos une, estamos unidos puesto que nada nos separa” en El amigo de la muerte Pedro Antonio de Alarcón.
* Justo ahora, en esta solitaria noche leo en la prosa de Alarcón que: “Estar entre el amor y la muerte, es estar entre la vida y la muerte.” ¿Será que entonces ya me puedo considerar muerto?
* Narra Pedro Antonio de Alarcón: “Elena, avanzando por entre los árboles, pálida, gentil y resplandeciente como una personificación de la luna.” Hay que buscar en qué mitos se personifica la luna. Es curioso el uso de por entre...
* La luna huía en el ocaso como una paloma asustada.” El amigo de la muerte Pedro Antonio de Alarcón.
* La gloria es una palabra hueca añadida por la casualidad al nombre de este o aquel cadáver.” El amigo de la muerte / Pedro Antonio de Alarcón
* Lo grande, lo noble, lo revelador de la vida es la lágrima de tristeza que corre por la faz del recién nacido y del moribundo, la queja melancólica del corazón humano que siente hambre de ser y pena de existir, la dulcísima aspiración a otra vida o la patética memoria de otro mundo.” El amigo de la muerte / Pedro Antonio de Alarcón
* La muerte: mi aprendiz el sueño.” El amigo de la muerte / Pedro Antonio de Alarcón
* La geografía es doble, al lado de cada ciudad siempre hay una ciudad muerta, como la sombra está al lado del cuerpo.” récord de la ciudad de Eusapia, cuyos habitantes han construido una ciudad idéntica a su ciudad, para llevar allí a sus muertos. Una geografía doble. Una necrópolis donde se pierde el punto de origen de la imitación, pues supuestamente sería los muertos los que construyeron primero la ciudad de los vivos, una copia de la suya. Ciudades invisibles / Calvino. El amigo de la muerte / Pedro Antonio de Alarcón.

* Empezada de la lectura de Los siete velos, me encuentro con el diagnóstico de una enfermedad espiritual y su cura: 3 mujeres, una coqueta, un ángel que se muera esperando al paciente y una mujer que se haga amar. Es indispensable la presencia consecutiva de las 3. Si se prescinde de una, sobreviene la desgracia. Yo particularmente ya pasé por las primeras dos... disparato, de nuevo.
* Los siete velos: Alarcón reflexiona o advierte sobre la voz literaria, es decir: que quien dice una cosa no es otro más que el propio autor y no el personaje.
* No sé en qué consiste que los hombres de un cierto tiempo nos enamoramos de la última desconocida que vemos al paso.” Tal vez sea por atormentarnos a nosotros mismos como el personaje de Terencio... ¿Cuál personaje?
* Amo la blancura [...] En el cantar de Salomón cuando nos describe las recónditas bellezas de la mujer amada.” una rosa de color de rosa es del color del cantar de Salomón.
* Mito de Prometeo
* Otro autor más por buscar: Paul de kock, Alarcón lo nombra antonomasia del color verde.
* Irminsul (Yggdrassil) es un Pilar que conectaba el cielo y la tierra, es representado por un roble. Alarcón dice que Eva pudo usar su hoja como primer vestido.
* Alarcón me ha hecho revisar la fábula de Esopo “La zorra y las uvas verdes.”
* ¡Dame esa vida que veo
Al través de aquesta vida...!
¡Esa vida que deseo
Como una gloria perdida!
* De Pedro Antonio de Alarcón: “Nuevas eternidades han rondado mi cabeza” no sé si será el sueño o la contradicción, pero dado que la eternidad es eterna (aunque se lea tonto), nunca ha sido más que constantemente inveterada, o ¿acaso es permanentemente nueva, en su tal vez renovación? No sé, no sé... Da mucho en que pensar. | En Soy, tengo y quiero: Una musa de dos artistas, una musa que se autoplagia, ergo no existen los plagios, sólo las musas infieles. | “¿Creen los moros que todos los cristianos van al infierno?” Pensar que todos los demás van al infierno, hay cierto egoísmo malvado en sentirse merecedor del paraíso por pensar que se cree en la verdad. | “La música es el arte por excelencia, por lo mismo que no expresa nada terminante.” Preclaro.

* Comencé A tiro limpio de Boris Vian, el primer libro que leo él. Es una novela extraña, quizá lo único bueno ha sido el constante juego anagramático de Vian con su nombre para bautizar a sus personajes.

* Tres tristes tigres. Qué tedio me dan la mayoría de los escritores del boom. Todos referenciándo siempre las mismas literaturas, al menos en su mayoría. Muy bien la locura del lenguaje. La novela no ha tratado de nada en realidad. Podría ser hasta costumbrista. ¿En verdad vale la pena una historia sin historia, por más que sea un baile y desenfreno en la forma? Nota: urge leer a Quency.

* Misal de ateo. Bernal adivinanza de lo humano y humanizado lo divino, destruyendo la frontera entre ambas cosas. Si Dios nos hizo a su imagen como a su semejanza, es capaz de padecer. El olvido es un mal divino, así como la memoria una virtud humana, o ¿viceversa? Exelentes cuentos: La tregua, La culpa, Niña extraña, El crimen, El Dios viejo, Parábola del camello famélico y La memoria de Dios.

* Bataille, erotismo, muerte y un ensayo que efectivamente se quedó en ensayo. Fue del origen del erotismo y el trabajo a la divinización de ambos, luego la perversión y supresión, por último el arte. Hay tanto que apenas si lo sobrevuela. Uno se queda con la sensación de que está ante un resumen...

* Anotaciones sobre las notas de Baudelaire. “Lo que está creado por el espíritu es más vivo que la materia”, “El amor quiere salir de sí, confundirse con su víctima, como el vencedor con el vencido y sin embargo quiere conservar privilegios de vencedor”, “La inspiración viene siempre cuando el hombre lo quiere, pero no se va cuando él quiere”, “Crear un lugar común (poncif), es el verdadero genio.”

2020

* He comenzado a leer Las amistades peligrosas gracias a una breve referencia en Isabel de Gide; por lo tanto, he vuelto a posponer la lectura de ésta última. El prólogo de Malraux tiene buenos momentos, pero en general es tedioso. Rescato de estos fragmentos: “Intrigar tiende siempre a «hacer creer» algo a alguien; toda intriga es una arquitectura de mentiras; creer en la intriga es, en principio, creer que es posible influir en los hombres a través de sus pasiones, “que son sus debilidades.” Luego cita al filósofo ilustrado Pierre Beyle: “Conocer a los hombres para influir en ellos.” investigado sobre la trayectoria de Beyle, me llamó mucho la atención uno de sus libros sobre el cometa Halley, una serie de reflexiones contra las supersticiones de las personas de aquella época. Me interesa demasiado del asunto de las supersticiones, inevitablemente siempre vuelvo a pensar en los diarios de Robert Louis Stevenson y el asunto de los tapu en las islas del Sur. Es verdad que las supersticiones protegen al mundo de la mezquindad del progreso científico, pero también es cierto que cientos de actos atroces se cometen en nombre de éstas convicciones.
* Creo que desde Werther que no leo una novela epistolar. No va mal, pero el lenguaje afectado e inveterada me va a costar trabajo. Encuentro estas dos frases: “Se pueden citar malos versos cuando son de un gran poeta”; con estas palabras se justifica Valmont de traer a colación una frase hecha de Lafontaine. “La soledad aumenta el ardor de los deseos”, no pude evitar pensar en todos los que estamos encerrados y solos. Creo que la jaula lo hace sentir a uno ansioso... divago. Hace un rato oí una fábula de Samaniego, me interesa leer fábulas; los fabulistas encontrar la manera de quejarse de las doctrinas desde la doctrina y moralizar, reprender y censurar de forma sutil. ¿En qué grado de puerilidad hemos estado para que las fábulas nos digan impactando con su sabiduría?
* La VII carta del libro de Laclos me llevó a investigar sobre la Orden de Malta, es asombrosa la permanecía, poder e influencia de una institución tan inveterada. Me hace pensar que una reunión tan influyente de personas no puede tener un propósito bueno entre manos.
* El vizconde de Valmont le dice a la condesa Merteuil que sus fugaces amores son apenas como los sucesores de Alejandro Magno que fueron incapaces de conservar todos el imperio que uno solo gobernó. Leí algo al respecto y es en verdad una historia entramadas de iniquidades e intrigas; muy ad oc con la cultura militar que Laclos debío haber dominado. Recuerdo que de Alejandro sólo sé muy poco; sobre todo la anécdota de su encuentro con Diógenes el perro.
* Progreso lento con mi lectura, pero lo poco que avanzo es estimulante y da pie a muchas reflexiones. Laclos es hábil haciendo escribir a sus personajes; en la carta XXXII hay una reflexión sobre las personas de mala reputación, la defensa que la señora de Tourvel hace de Valmont es motivo de una amarga respuesta por parte de la señora Volanges, todo el episodio se puede resumir en un dicho caro al doctor: una golondrina no hace primavera. La carta bien puede ser vista como un análisis del problema de la redención. Valmont lleva a cabo un acto de caridad, sus intenciones están lejos de estar a la altura de sus acciones, pero la señora de Tourvel no lo sabe; los hombres no pueden juzgar los pensamientos sino por las acciones, escribe la señora Volanges; y es justo lo que hace de Tourvel, juzgar la nobleza de Valmont, ver el rayo de claridad en un hombre que pertence a las sombras. Volanges describe el problema de ética que supone esto, y prefiere mantenerse en una posición de prudente excepticismo, llegando a una curiosa paradoja, escribe: ¡Esta vmd., pues, empeñada en que yo crea que Valmont es virtuoso! Confieso que no lo podré jamás, y que tendré tanta dificultad en creerle honrado por el hecho solo que me refiere vmd., cuanta tendré en creer vicioso un hombre de bien reconocido de quien se me cuenta una falta. La humanidad no es perfecta en ningún género, ni en lo malo, ni en lo bueno. El malvado suele tener sus virtudes, como el hombre de bien sus debilidades. Me parece tanto más preciso que creamos esta verdad, cuanto de ella depende la necesidad de ser indulgente con los malos como con los buenos, y hace que éstos no se engrían, y que los otros no se desanimen. Vmd. hallará sin duda que yo olvido en este momento la indulgencia misma que predico; pero la miro como una debilidad peligrosa, cuando nos lleva a tratar de igual modo al vicioso y al hombre honrado.
* He venido encontrando semejantes joyas del pensamiento en Laclos, no puedo menos que coleccionarlas más allá de estos apuntes superficiales; en lo sucesivo los detalles específicos estarán en esta entrada.
* La lectura continúa, en la carta XLIV Valmont cita un verso de un dramaturgo francés que hasta ahora me era desconocido: Alexis Piron; haré lo posible por conseguir algo de su obra, sobre todo La metromanía sobre un hombre que no puedo evitar hablar en verso y la curiosa Arlequín Deucalión, monólogo que repasaría las vicisitudes del último hombre sobre la tierra. Leo al respecto que en 1718 las autoridades francesas habrían exigido no extreñar obras con un sólo actor y 2 años después Piron estrenaría esta obra, al parecer a manera de burla.
* Laclos me ha planteado una idea que se me antoja peligrosa; Merteuil y la señora Volanges, ya sea por suspicacia o recato hablan de una especie de imposibilidad de la redención... siempre lo he sabido (y sentido) inconscientemente; que una vez roto, subvertido, corrupto, hechadoaperder, algo, una cosa, una persona, no tienen reparación-redención. La mitología cristiana se funda en esa bonita idea; estabamos corrompidos como humanidad hasta la crucifixión, que vendría a romper la maldición —es que es casi que un cuento de hadas—. Claro que así funciona, pero no es tan sencillo. Para dios es fácil confiar; la omnipotencia no precisa de fe; pero para el hombre no es así, confiar es un vínculo delicado que una vez quebrado no tiene reparación y desde ese día uno no hace más que mirar suspicazmente a aquellos que nos han traicionado y que han recibido nuestro perdón. Vuelven a confiar los desmemoriados y los cándidos... pero queda allí, tengo una frase, no recuerdo de dónde salió: Si queremos desconfiar nunca faltaran oportunidades, sólo basta que nos den un motivo para poner en tela de jucio, una excusa para dudar. Pienso: cuidar mis vínculos, cuidar, proteger, y ser inútilmente franco: cuidar. Rehuir del mito de la redención, del perdón sin convicción. Me estoy portando romántico. Mejor abandonar aquí esta idea, antes de que me envenene más.



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