lunes, 24 de junio de 2019

Antología de cuentos sobre antropofagia: E1. Golosina Caníbal [mini antología dentro de la antología]

Antologar es esencialmente excluir. Resulta imposible evitar este (d)efecto secundario de reunir textos sobre cualquier tema.
Sin embargo, había que hacer algo por darle cabida a algunas expresiones literarias extra, hacerles justicia —al menos en parte— por la marginación que significa antologar.
Y, curiosamente, entre mis desordenadas lecturas, he ido hallando pequeños destellos de ingenio e imaginación sobre el tema caníbal-antropófago; cosas que valía la pena rescatar para contribuir al examen del fenómeno.
Esta mini antología dentro de la antología no pretende ser Mise en abyme. Recibe su nombre del capítulo 6, libro II de En los mares del sur, de Robert Louis Stevenson; donde se nos cuenta que un ojo humano es apenas una «cannibal delicacy» [delicia/manjar/golosina] caníbal. La expresión es de nuestro autor inglés, pero la popularizó George Bataille en su sicalíptica Historia del ojo.

Pronóstico caníbal

[...] El profesor Dringenbaum intentó proseguir su informe, redactado en un tono bastante pesimista, puesto que sostenía que la siguiente fase de nuestra civilización sería el canibalismo. Se apoyaba en la conocida tesis de los americanos, quienes vaticinaban que de seguir las cosas tal como iban en la Tierra, dentro de cuatrocientos años, la humanidad se convertiría en un cuerpo vivo y redondo que se multiplicaría con la velocidad de la luz.

Congreso de futurología / Stanislaw Lem

Comentario: Los Donguis son unas criaturas acuosas con un sofisticado sistema digestivo, tienen la capacidad de devorar cualquier cosa, sin importar si es materia viva o mineral. Aparecen en un cuento de Juan Rodolfo Wilcock, donde él es narrador y protagonista. Los utiliza como trituradores de mujeres, damas de las que se deshace por diversas razones. De ellos se nos dice, además, que gustan de devorar seres humanos y que lo hacen en cuestión de minutos; que son la raza destinada a reemplazar al hombre como criatura dominante en la tierra. La relación no es gratuita, pues esa línea evolutiva que vaticina el personaje de Lem puede muy bien ser emulo de los Donguis Wilcocknianos, criaturas hechas para comer, adaptadas para el simple y llano acto de déglutir, digerir y defecar.


Cerdo largo

No obstante, aún más importante para mí fue el conocimiento adquirido en mi juventud de los habitantes de las Highlands y las islas escocesas. Hace apenas un siglo éstas se encontraban en el estado de desorden y de transición en el que actualmente se hallan los habitantes de las Marquesas. En ambos casos, una autoridad extranjera se impuso, los clanes se desarmaron, los jefes fueron destituidos, se introdujeron nuevas costumbres, principalmente la de considerar el dinero medio y objeto principal de la existencia. En cada uno, la era del comercio reemplazaba de pronto a la de la guerra en el extranjero y el comunismo patriarcal en el interior. En un caso se prohibió la apreciada práctica del tatuaje; en el otro, el traje predilecto. Cada uno conoció la supresión de uno de sus lujos preferidos: el ganado, conducido al amparo de la noche desde los pastizales de las tierras bajas, que se negó al Highlander, tan amante de la carne; el cerdo largo¹, pirateado en el pueblo vecino, se prohibió a los caníbales canacos.

1. Expresión derivada de la traducción al inglés del supuesto término con que los caníbales aludían a la carne humana.

En los mares del Sur / Robert Louis Stevenson

Comentario: Stevenson compara el orden social polinesio con el irlandés a partir sus colonizaciones. Además, nos ofrece el primer síntoma importante del espíritu caníbal: cuando una costumbre o elemento cotidiano de una comunidad aparecen en su lengua con una expresión propia, revela su condición de normal.


Fantasmas caníbales

Algunas presencias ocultas, llamadas vehinehae, frecuentan los senderos por la noche y los vuelven terribles; alguien me contó que forman una especie de niebla y, en el momento en que el viajero la atraviesa, se dispersan y desvanecen; otro las describía como seres de aspecto humano y ojos de gato; sin embargo no conseguí que nadie me aclarara qué hacían y por qué inspiraban tanto temor. En todo caso, a sus ojos encarnan la muerte, pues para los isleños los difuntos están siempre presentes. «Cuando un nativo afirma que es un hombre —escribe el doctor Codrington¹—, quiere decir que es un hombre, no un fantasma; no que es un hombre en lugar de una bestia. A sus ojos, los agentes inteligentes son los hombres que están vivos, en tanto que los fantasmas son los hombres que han muerto.» El doctor Codrington se refiere a la Melanesia, pero por lo que sé sus palabras pueden aplicarse también a los polinesios. Y esto no es todo. Entre los polinesios, antropófagos, una sospecha terrible pesa generalmente sobre los muertos, y los marquesianos, los más caníbales de todos, no tiene ninguna razón para escapar a estas creencias. A mi modo de entender, los vehinehae son los espíritus hambrientos de los muertos, que prosiguen con sus costumbres caníbales, ocupación de toda su existencia, y están ocultos por doquier, invisibles, ávidos de devorar a los vivos.

1. Stevenson cita, aunque no de forma exacta, las afirmaciones del misionero y antropólogo R. H. Codrington en su obra The Melanesian Lenguages.

En los mares del Sur / Robert Louis Stevenson

Comentario: Me pregunté largamente sobre qué es un caníbal-antropófago para hacer esta antología. Una de las cuestiones más apremiantes fue definir qué era- y qué no era-. En principio decir que un hombre que come carne de otro (y hasta de sí mismo) es sin duda un antropófago; pero, bajo esta misma premisa, ¿Un zombie, un hombre lobo, un vampiro, un minotauro y algunos otros entes fantásticos más, son antropófagos? ¿Estos fantasmas de caníbales si estuvieran en un relato, podrían ocupar un legítimo lugar en esta antología? La respuesta urgente es un sí, pero cuando lo sometemos a juicio, resulta un no. Vayamos por partes. Hay por principio una condición que vuelve o excluye categóricamente a un ser en antropófago: que es un ser vivo con necesidades alimenticias. Esta idea deja fuera a los vampiros, a los fantasmas y a los zombies. Ellos no precisan escencialmente de nutrirse, puesto que no están vivos, sus acciones atropofágicas no son más que producto del hábito o la gula. Esta afirmación es peligrosa, porque podría dejar fuera a cualquier hombre vivo que realizara estás acciones sin necesitar de comerse al prójimo, pero la distinción opera en su condición de muertos vivientes, no así tanto en sus posibles necesidades alimenticias. Ahora bien, el minotauro y los hombres lobo están exentos de esta ley, pero hay una segunda que los contempla. El problema es que ellos no son escencialmente humanos. Así como vampiros, fantasmas y zombies, tampoco lo son. En realidad, están en una condición donde son primero cualquier otra cosa antes que humanos. El problema que plantea la antropofagia es sencillo, un hombre vivo comiendo carne humana. Ese es su común denominador, todo lo demás es una pseudo antropofagia producto de, repito, hábitos o practicada por seres semi-humanos.


De Kekela a Lincoln, una Epístola

   Cuando vi a uno de vuestros compatriotas, un ciudadano de vuestra gran nación, brutalizado y a punto de ser cocido y comido, igual que se come a un cerdo, corrí para salvarlo, lleno de piedad y de dolor por la mala acción que iban a cometer aquellas gentes, aún sumidas en las tinieblas del espíritu. Cedí mi navio a cambio de la vida del extranjero. Este navío procedía de James Hunnewell, era un regalo de amistad. Sirvió de rescate para este compatriota vuestro, para que no se lo comieran los salvajes, que no conocían a Jehová. Era el señor Whalon, y eso ocurrió el 14 de enero de 1864.
     En cuanto a la buena acción que realicé al salvar al señor Whalon, es el fruto de la simiente venida de vuestro gran país, traída por algunos de vuestros compatriotas que recibían el amor de Dios. La plantaron en Hawai y yo la trasplanté a este país, y a estas regiones oscuras, para que conociesen la fuente de cuanto es bueno y verdadero, es decir: el amor.
1. El amor a Jehová.
2. El amor a sí mismos.
3. El amor al prójimo.
     Si un hombre posee una dosis suficiente de estas tres cosas, es bueno y santo, como su Dios Jehová, en su triple carácter (Padre, Hijo y Espíritu Santo), uno en tres personas, y tres personas en una sola. Si poseen dos y no la tercera, no está bien; si poseen una y faltan las otras dos, esto en verdad, no está bien; pero si ama a las tres, entonces es realmente santo, según la Biblia.
     Esto es una gran cosa, de la cual vuestra nación puede glorificarse ante todas las naciones del mundo. Desde vuestro gran país, la simiente más preciosa se ha traído al país de las tinieblas. Se ha implementado en él no con los fusiles, por guerreros o amenazas, sino por mediación de los ignorantes, de los negligentes, de los desconocidos. Así fue la introducción de la Palabra de Dios Todopoderoso en este grupo de Nuuhiwa. Grande es mi deuda con los americanos que me han enseñado cuanto se refiere a esta vida y a la venidera.
     ¿Cómo reconoceré vuestra gran bondad hacia mí? Así lo preguntaba David a Jehová, y así os lo pregunto yo a vos, el presidente de los Estados Unidos. Y he aquí lo que yo puedo daros a cambio de ello —lo que he recibido del Señor— el amor (aloha).

En los mares del Sur / Robert Louis Stevenson

Comentario: La carta alude a un episodio donde un marino norteamericano por poco es devorado por una tribu oceánica que pretendía consumar su venganza contra un inocente. El hijo del líder de la tribu había sido raptado por un traficante de esclavos, después del siniestro, nuestro hombre y su tripulación arribaron a las costas de esta isla y, aún con el sentimiento de agravio, capturaron al marino. Kekela, el misionero, se entera e intercede por su vida; Lincoln se entera y le premia. ¿Cuál es el corolario? La posibilidad de la restitución de un antropófago. ¿Una vez que se ha descendido de categoría en la humanidad, se puede ascender? ¿Se puede aceptar a un ex caníbal en la sociedad sin que ningún estigma y prejuicio pese sobre él? Francamente no lo sé, y en el fondo creo que es un escenario con un final obvio.


Algunos Limericks (1)

A continuación una selección de Limericks encontrados en distintos sitios web.

A. Two cannibals sat down to dine / When one to the other did whine / "My mother-in'law / Is tasteless and bah." / The other said "Try some of mine."

B. Two cannibals lounged on the grass / And one moaned, for they suffered from gas. / One moaned to the other / "I've eaten your brother." / His friends answered, "This too shall pass."

C. The cannibals thought this a winner, / And since they don't want to get thinner, / They've sent invitation / To all our relation... / We're having an uncle for dinner.

D. A cannibal bold of Penzance. / Ate an uncle and two of his aunt's, / A cow and her calf, / An ox and a half, / And now he can't button his pants.

E. A cannibal, one old man Swisser, / Said to this host, "This soup's bliss, sir. / I'll say for the group / Your wife makes great soup." / "I know," said the host, "but I'll miss her." 

F. A cannibal called Peter Bryan, / For fresh human flesh is just dyin'. / And if your his cellmate, / They won't hear you yell, mate; / He'll rip out your throat like a lion.

G. Two cannibals out in Bengal / Were eating a preacher named Paul. / "How's it going there, Fred?" / Said the man at the head. / Said the other, "I'm having a ball."

H. There was a right royal old nigger, / Who ate the balls of the Reverend Mac Trigger / His five hundred wifes / Had the time of their lives / It grew bigger and bigger and bigger. (2)

Comentario: he decidido no traducir los Limericks por dos razones, la primera es por cuestión de espacio, está antología no es exclusiva para estos poemas y su existencia aquí es más ilustrativa que nada; la segunda es por no destruir el ritmo de los versos, pues al traducir, algunos quedarían de forma extraña.

Hablando propiamente del tema caníbal y el Limerick: en lo personal, pienso que muchos de estos poemas —en especial los de ámbito sexual— no son más que bravuconerías y en general no pasan de curiosidades obscenas; aún con ello, hubo grandes defensores del género, como James Joyce, que llega a citar varios en su monumental Ulises. Ahora bien, por su naturaleza polémica, era imposible que muchos no tomara el tema de la antropofagia para satirizarlo. En este puñado de Limericks podemos ver que temáticamente tratan de gula, cuestiones desagradables de la digestión y sexualidad subvertida. En internet hay montones y montones de poemitas que rehacen los temas una y otra vez, incluso hay algunos que hablan sobre el célebre y ficticio antropófago Hannibal Lecter. Debemos verlos, quizá, como el lado chusco de la antropofagia, desprovista de su halo tétrico y horrible y puesta a la altura de un chiste vulgar.

1.El limerick es una composición poética breve, fue pularizada por el poeta inglés Edward Lear, apóstol del Nonsense. Su estructura consta de 5 vesos con rimas AABBA, además de distinguirse por su intención humorística, suele tratar temas tabús, como buscando transgredirlos: sexualidad, violencia, antropofagia y bestialismo son algunas de sus tónicas.

2. Esté Limerick es particularmente conocido. Es citado por Joyce en el Ulises y aludido por Vladimir Nabokov en el capítulo 8 de la segunda parte de Lolita.


De la fábula CCLXXIV. QUÉ INVENTÓ QUIÉN de Higino

20. Tirreno, hijo de Hércules, fue el primero en inventar la trompeta. Y fue de este modo: Al alimentarse sus compañeros de carne humana, los habitantes de los alrededores huyeron a causa de esta crueldad. Entonces Tirreno, cuando uno de ellos moría, hacía sonar una concha agujereada y convocaba así a las gentes de la aldea; y de este modo eran testigos de que ellos daban sepultura al muerto y de que no lo devoraban. Por ello la trompeta es llamada «melodía tirrena».

21. Los romanos siguen todavía hoy este ejemplo y, cuando alguien ha muerto, los tenedores de trompeta tocan y son convocados los amigos para testificar que no ha muerto ni con veneno ni con la espada. Los soldados de Marina inventaron La corneta.

Fábulas / Higinio

He buscado una referencia más completa sobre está práctica funeraria de los Tirrenos o Etruscos; pero ninguna fuente ha arrojado algo de información. De cualquier forma la breve referencia que nos ofrece Higino es suficiente para explicarse sola. A propósito de la práctica de devorar cadáveres, viene a mi mente lo que dice Eumolpo en el capítulo 144 del Satiricón; que en algunas culturas era obligación de los familiares comerse a los recién fallecidos, y que incluso era mal visto dejar un cuerpo enfermo, que sería desagradable al paladar.

Canibalismo prehispánico en La feria

Somos más o menos treinta mil. Unos dicen que más, otros que menos. Somos treinta mil desde siempre. Desde que Fray Juan de Padilla vino a enseñarños el catecismo, cuando Don Alonso de Ávalos dejó temblando estas tierras. Fray Juan era buena gente y andaba de aquí para allá vestido de franciscano, con la ropa hecha garras, levantando cruces y capillitas. Vio que nos gustaba mucho danzar y cantar, y mandó a traer a Juan Montes para que nos enseñará la música. Nos quiso mucho a nosotros los de Tlaloyan. Pero le fue mal y dizque lo matamos. Dicen que aquí, dicen que allá. Si fue en Tuxpanz lo hicieron cuachala. Si fue aquí, nos lo comimos en pozole. Mentiras. Lo mataron en Cíbola a flechazos. Sea por Dios. Antes la tierra era de nosotros los naturales. Ahora es de las gentes de razón. La cosa viene de lejos. Desde que los de la Siguiente Inquisición se llevaron de aquí a don Francisco de Sayavedra...

La feria / Juan José Arreola

Con la voz de Juan Tepano es como entramos en la única novela de Arreola. La historia de un pueblo desde su fundación hasta su actualidad es contada polifónicamente y en esta primera voz hay una minúscula referencia a una práctica indígena largamente discutida por historiadores y antropólogos: el canibalismo, la preparación del platillo típico del pozole con carne humana. En un breve ensayo A. de Jesús Martínez J. nos comenta el sentido simbólico que el pozole tenía para los antiguos pobladores mesoamericanos; que era un platillo para ocasiones especiales, consumido por personas de alto rango y que en efecto —como cuenta Fray Bernardo de Sagun— era preparado con carne humana, seguramente de algún guerrero sacrificado durante los ritos solares. Con el tiempo la práctica y el platillo se adaptaron por intervención de los penisulares, suprimiendo el uso de carne humana y despojándolo de su valor simbólico. La perspectiva de los españoles y su cultura debió haber hecho que juzgarán al pozole como un manjar bárbaro; Arreola, conciente del rechazo que la razón siente por la idea de la antropofagia, hace hablar a Tepano sobre una práctica sólo atribuible a los que se considera seres intelectualmente inferiores.

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